Expanded Editorial Edition · CAVA Gourmet Market
Hace algún tiempo leí un artículo que decía que Costa Rica es uno de los países que más vino importa en Centroamérica, incluso por encima de Panamá, Nicaragua, Honduras y El Salvador.
Eso me hizo pensar mucho.
Porque si vemos el tamaño de nuestro territorio y lo comparamos con la cantidad de vino que se mueve en el país, es bastante interesante. El turismo influye muchísimo — muchas personas que nos visitan ya tienen el vino incorporado en su rutina. Pero más allá del turismo, hay algo que he venido observando hace tiempo desde CAVA Vinoteca en Pérez Zeledón, y que hoy puedo decir con seguridad que confirmé.
Desde la mesa de CAVA en Pérez Zeledón
En CAVA, esta conversación no nace desde una sala de teoría. Nace en la mesa, cuando alguien llega con curiosidad, elige una botella del muro o se sienta por primera vez en una experiencia de vino en Pérez Zeledón. Ahí el protocolo deja de sentirse como etiqueta distante y se convierte en una forma de hospitalidad: una manera de ayudar a que la persona se sienta ubicada, cómoda y acompañada.
Ese contexto importa porque Costa Rica no construye cultura del vino copiando los gestos de otros mercados. La construye desde espacios reales, conversaciones pequeñas y anfitriones que saben traducir el lenguaje del vino sin volverlo rígido. Por eso esta edición ampliada coloca la publicación de Vinetur dentro del ecosistema de CAVA: no para cambiar la tesis, sino para mostrar cómo esa idea se vive en una vinoteca de la Zona Sur.
El tico no le tiene miedo al vino
Y esto me parece importante decirlo.
A los ticos no nos intimida el vino como producto. Porque una vez que el vino está ahí, en la mesa o servido en la copa, normalmente se disfruta. Puede que la elección no haya sido exactamente la correcta. Puede que no haya sido el estilo favorito. Puede que incluso alguien diga: "Esto no me gustó tanto... ¿cómo hago para no volver a comprar algo parecido?" Pero igual lo probó. Y eso ya dice mucho.
Además, hoy encontramos vino prácticamente en cualquier parte del país: bares, restaurantes, hoteles, licoreras, tiendas especializadas, supermercados. Hay vinos de muchos estilos, variedades, precios, países y niveles de calidad.
Entonces, si el producto está disponible y hay interés en consumirlo... ¿qué es lo que realmente intimida?
El protocolo sí intimida
Lo que intimida no es el vino. Es el protocolo alrededor del vino. Y muchas veces ese protocolo empieza con algo muy sencillo: la copa.
Hay personas que sienten inseguridad apenas les entregan una copa. "¿La agarro bien?" "¿Y si lo estoy haciendo mal?" "¿Hay una forma correcta?" Es ese mismo miedo silencioso de no saber de vino que aleja a muchos consumidores nuevos en toda Latinoamérica.
Y la realidad es que sí hay una forma — pero es mucho más sencilla de lo que parece.
Pensemos primero en algo cotidiano: la cuchara
Desde niños nos enseñaron a sostener la cuchara de cierta manera. Nunca nos dieron una explicación larguísima. Simplemente aprendimos que había una forma más cómoda, más delicada y más armoniosa de hacerlo.
¿Se puede comer agarrándola diferente? Sí. ¿Igual funciona? También. Pero existe una manera que hace que el movimiento sea más natural y que socialmente ya entendemos como parte de los buenos modales — igual que decir con permiso o dar las gracias. Son cosas pequeñas que forman parte de convivir.
"Con la copa pasa exactamente igual que con la cuchara: existe una forma más armoniosa, y aprenderla es mucho más sencillo de lo que parece."
La copa tiene tres partes
La copa se divide en tres: el cáliz (donde va el vino), el tallo (la parte del centro) y la base (la parte inferior).
Cuando sostenemos una copa en un ambiente social, la tomamos por el tallo o por la base — la parte que evitamos sostener directamente es el cáliz. ¿Por qué? Porque hay una temperatura de servicio que alguien ya se encargó de cuidar antes de que esa copa llegara a las manos. Si es un vino blanco, fue servido a una temperatura pensada para que se exprese bien. Si es un vino tinto, también. Y cuando sostenemos el cáliz durante mucho tiempo con el calor de la mano, esa temperatura empieza a cambiar — además de que la copa se humedece y termina siendo menos cómoda de sostener.
No es rigidez. No es hacerlo complicado. Es simplemente una forma práctica de disfrutar mejor el vino y sentirse cómodo mientras se hace.
En las catas de CAVA Vinoteca en Pérez Zeledón, esta es una de las primeras conversaciones que tenemos — no como protocolo que memorizar, sino como contexto que hace que todo se sienta más cercano y natural.
La analogía que más me gusta
A veces pienso en la copa como un lente de ver. Tiene que estar limpia, sin grasa, sin manchas, sin nada que interfiera. Igual que unos lentes bien limpios ayudan a ver mejor, una copa limpia permite apreciar el color del vino, su brillo, cómo se mueve dentro del cristal. Eso también forma parte del disfrute.
El vino no debería sentirse complicado
Sí: existe protocolo. Sí: hay una forma correcta. Y está bien comunicarla. Pero también es importante recordar algo: en su casa, en su espacio y en su momento, usted puede disfrutar el vino como quiera. En copa, servirse un poquito, incluso tomarlo en un vaso si así le nace. No pasa nada — el vino sigue siendo para disfrutarse.
Pero cuando estamos en un ambiente social sí existe un protocolo, igual que existen buenos modales en cualquier otra experiencia compartida. Y conocerlo no debería sentirse como presión. Debería sentirse como una herramienta más para estar cómodo y disfrutar.
Porque Costa Rica ya tiene vino. Tiene acceso, tiene variedad, tiene personas interesadas en probar y descubrir. Y si hay ganas de acercarse al vino, vale la pena hacerlo sentir cada vez más cercano, más sencillo y menos intimidante. Eso es exactamente lo que buscamos en CAVA Vinoteca, desde la dirección enológica y la hospitalidad que Nazareth Padilla Montero ha venido construyendo desde Pérez Zeledón.
Preguntas frecuentes sobre la copa de vino
¿Cómo se sostiene una copa de vino?
En un ambiente social, la copa se sostiene por el tallo o por la base. Ese gesto ayuda a no calentar el vino con la mano y mantiene la copa más cómoda, limpia y estable.
¿Por qué no conviene tomar la copa por el cáliz?
Porque el cáliz es la parte que contiene el vino. Si lo sostenemos mucho tiempo, la temperatura puede cambiar y el cristal puede quedar marcado, lo que afecta la apreciación visual y sensorial.
¿El protocolo del vino debe intimidar?
No. En CAVA Vinoteca se comunica como una herramienta de comodidad y hospitalidad, no como una prueba. La idea es que cada persona entienda el gesto y se sienta más segura al disfrutar el vino.
Versión ampliada y adaptada para el ecosistema editorial de CAVA Gourmet Market a partir del artículo publicado originalmente en Vinetur, la revista digital líder del vino en español, el 25 de mayo de 2026.